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Me convertiré en momia

No puedo seguir. Más bien, me gustaría no seguir. Pero no puedo evitarlo. No entiendes lo que veo cuando miro al espejo, y descubro que sí, que ese que me mira con rostro triste es mi reflejo. Y no quiero verlo.

Y sí, dices que me amas como soy. Y sí, dices que no quieres que cambie. Y sí, te amo por ello. Pero no debo/quiero seguir.

Así que voy a parar. Iré desacelerando gradualmente. Será un esfuerzo que durará no sé hasta cuando.

Sólo lamento que ames a alguien con problemas de autoestima. Que se desprecia a si mismo. Que está harto de ser débil.

Por eso, voy a parar. Haré lo posible por cambiar el reflejo en el espejo y la cara de horror que me produce.

Por eso, por ser quien quiero ser, he decidido convertirme en momia.

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Me convertiré en momia, es la obra de Shimada, Masahiko, en la que se presenta cuatro historias, entre ellas, la que le da el nombre al libro. Es en mí opinión, el relato más impresionante de todos, el cual trata sobre un hombre que decide terminar con su vida de una forma no convencional, haciendo lo que poca gente se atrevería a imaginar: matarse de hambre.

Leí el libro hace poco más de dos años y recuerdo la historia a la perfección. Aunque no pretendo matarme de hambre, el cuento resulta ser motivador (de una forma que muchos encontrarían un poco retorcida).

Usaré el nombre de la obra de Shimada como frase de estimulación para lograr mi meta.

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La risa apagada.

Un reir que se apaga en vida. Una risa que se queda en la memoria. Hoy se llora por ti, mañana se reirá por tu recuerdo. Duerme en paz, con una sonrisa en tus labios. Paz a los restos de Don Freddy Beras.

El orgullo

Para llegar a donde voy, lo haré por mis propios méritos.

Para ser quien quiero ser, debo seguir el camino que yo mismo voy forjando.

No olvido las manos tendidas en el proceso de creación de mi ser. Jamás podré.

Y te agradezco que quieras ir allanando el terreno para que pueda caminar.

Nunca te dejaré de agradecer por eso.

Pero, lo que más necesito no es alguien que me haga un sendero.

Necesito alguien que me vea caer y me de ánimos de levantarme.

No necesito alguien que me diga lo que quiero escuchar.

No necesito alguien que me lleve de las manos.

Sé caminar.

Que lo llamen orgullo.

Yo lo llamo mejorar.

La gula

Más. Más. Más.

Dame más de lo que no tienes.

Rebosa tu boca. Satura tus arterias.

Más. Más. Más.

Dame más de lo que no debes.

Embriaga tu cuerpo. Endulza tus venas.

Deja que ruede la miel por tus labios.

¡Traga, traga, traga!

No importa que te devoren los insectos o que te mordisqueen las ratas.

Come más de lo que puedes masticar y bebe más de lo que puedes tolerar.

La pereza


¿Cuánto tiempo ha transcurrido? No hay respuesta. La verdad es que mis ideas se han enmohecido en lo más profundo de mi cerebro. He sentido el impulso una, dos, tres, doce, quince veces… pero nada. Los dedos me duelen. Las ganas se escapan. La musa se burla.

Quedan tantas cosas importantes por decir. Quedan tantas historias por narrar. Queda tanto por escupir. Pero las ideas duelen y las yemas de los dedos quedan en silencio, sin más ni más.

De lo que rebosa el corazón, no escriben los dedos. Hasta hoy.

Hoy se rompe el mutismo.

El exilio auto impuesto.

Se recuperan las ganas perdidas.

Se pierde la vergüenza.

El miedo.

La pereza.

Iconos

Hace unos días, discutía con Mauricio la increíble popularidad que tienen José Figueroa Agosto y Sobeida Félix y de cómo los dominicanos los ven – me atrevo a decir – como representantes o íconos de la cultura nacional.

Él me confesó, con un sarcasmo marcado, que sentía admiración por Figueroa, pues puso en evidencia la mediocridad de las autoridades dominicanas. No pude más que reírme, para luego recordarle que para poner en evidencia los errores de las autoridades, sólo se necesita salir a la calle a diario.

Hoy, revisando mi reader, me topé con un video del desfile dominicano en NYC, en el que aparecía una representación de oficiales de la DNCD quienes escoltaban a los Bonnie y Clyde criollos. La verdad, mi primera reacción fue la de reírme. Pero, luego, escuchando los gritos eufóricos de los asistentes al desfile, mi sangre se heló. ¿Son Figueroa Agosto y Félix Morel íconos de los dominicanos? ¿Se ha olvidado que estos individuos son criminales condenados – en el caso de Clygueroa – y en espera de juicio, en el de Boneida? Ídolos sexuales y de la moda, del lifestile que debería vivirse. Casi modelos a seguir (y digo casi, porque me da miedo admitirlo completamente) Celebridades en todo el sentido de la palabra.

Comprendo que el caso Figueroa haya producido un bum mediático difícil de ignorar. Pero, no se puede negar que los medios han contribuido a crear esta imagen icónica y fantástica, ayudados por los representantes del orden público.

Duele ver que los más jóvenes presten atención a estos personajes para tomarlo como modelos de lo que se debe hacer, en lugar de tomarlos como ejemplo de lo que NO se debe.

Ustedes me dirán si exagero o no.

Nota interesante: Si buscas en Google “Figueroa Agosto”, se producirán más de millón y medio de resultados, mientras que si buscas a Hipólito Mejía, será de 600 mil. Ah, el también llamado Junior Capsula tiene su fanclub en facebook, con más de 13 mil seguidores.

“Pide un deseo”

“Si me dijeran pide un deseo,
Preferiría un rabo de nube,
Que se llevara lo feo
Y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza.”

Silvio Rodríguez.

Rabo de Nube.