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“Entre los individuos, como en las Naciones,

el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Benito Juarez.

Muchas veces se me ha catalogado de duro, extremista o despiadado. Nada más lejos de la verdad.  Siempre he tratado de respetar los limites que separan la confianza del abuso. Cuando atravieso esa delgada línea, pido disculpas casi de forma automática. Pero, hay gente que jamás se han detenido a meditar siquiera si esa línea existe.

Ella siempre ha sido un poco torpe al hablar. Siempre preguntando cosas cuando no debe. O en su defecto, preguntando cuando se le permite de una manera tan infantil que raya en lo absurdo. Ella – la novia de uno de mis amigos – siempre ha creído que pedir permiso para preguntar algo, le da la potestad de preguntar lo que sea. ¡Nada más lejos de la verdad!

Cuando me preguntó por qué nunca me habían conocido novia entre mi grupo de amigos – a mis 26 años y 10 conociéndoles -, supe de inmediato por dónde vendría el proyectil, pero pensé que no se atrevería a cuestionar algo tan personal. Pero se atrevió. Mira que cuestionarme sobre mi orientación sexual, así por así, como si me preguntara por la hora, sin pararse a pensar que efectivamente es una discusión en la que ella no tiene incumbencia.  Pero ella no lo entendía así.

Juro y rejuro que no me molestó que sospeche de mi sexualidad. Uno NO puede evitar que la gente especule. Pero, de ahí a creer que tiene el derecho o la confianza de cuestionarme sobre algo que es ÚNICAMENTE MÍO, para mi es una falta de respeto mayúscula… y así se lo hice saber, de la manera más directa.

“Si no hablo sobre las relaciones – las pocas y efímeras que he tenido – con las personas, es porque soy muy reservado sobre mi vida PERSONAL, y cualquiera de los muchachos puede confirmarte esto. Nunca hemos tenido ni tendremos la confianza suficiente como para compartir algo de mi vida que no te corresponde saber. Espero que con esto comprendas cuál es tu puesto y que jamás se te ocurra a preguntarle, especialmente a mi, algo tan privado como eso.”

No puedo negar la verdad, pero lo que hago o dejo de hacer es sólo asunto mío. Si ponerle un alto a una persona que se pasa de la raya es ser cruel, entonces, cruel seré.

 

 

 

Imagen de: http://aulaint.ugr.es/images/privado.png

Eternas Magdalenas

Todos somos tan sufridos. Es como si todo lo malo nos pasara a nosotros. Llevamos esta constante competencia de “a ver quién sufre más” en nuestros hombros y para mi temor, no sabemos cómo descargarla. Si tenemos trabajo, tenemos más trabajo que todos los que nos rodean. Si tenemos que levantarnos temprano, nadie se levanta más temprano que nosotros… y se acuesta más tarde. Y cuando hablamos de un corazón roto. Uffff. Ni mencionarlo.

Nuestras dolencias son las más importantes. Ese YO tan marcado e imposible de obviar está constantemente frente al espejo. YO SUFRO/SUFRÍ. YO. Sólo se vuelve un TÚ, o ÉL/ELLA sí es para culpar.

No sabemos cómo presentar los daños del tamaño que corresponden. Detrás de las lágrimas los objetos se ven más grandes de lo que son. Nuestro cuerpo debería venir con esa advertencia como los retrovisores: Cuando miramos atrás, con los ojos empañados de lágrimas, vemos nuestro dolor más cerca.

Y así lo proyectamos. En cuestiones del amor, somos los mayores desgraciados, perdedores y tristes seres. Siempre mártires, siempre caballeros sin escudos y sin lanzas, recibiendo flechazos a mansalva y cuchilladas en el corazón.

Lo peor es que entre tanto culpar y tanto llorar se pierde el punto importante de la historia: para seguir viviendo en paz hay que ver los objetos en su justa proporción.

El día después.

A las cuatro de la tarde de ayer, dio inicio la celebración del Orgullo GLBT dominicano, teniendo como punto de encuentro la Disco CHA, en el Malecón de Santo Domingo.

Hubo boas, globos multicolores, vehículos decorados, pancartas, plumas, no plumas, casi plumas, gritos, consignas, risas, uno que otro pasamontañas, flashes y más… todo el combo. Pero, eso fue ayer. Hoy nos queda el aftertaste y la realidad: ayer fue solo una batalla. La guerra está intacta y los perseguidores siguen ganando terreno, particularmente desde el seno de las iglesias, desde las cuales se pide ignorar el reclamo de igualdad de derecho.

Y es que no me cansaré de decirlo: Es necesario SEPARAR la idea de iglesia/estado.

Se habla mucho de que el matrimonio homosexual pone en riesgo la familia, pero los heterosexuales están haciendo un excelente trabajo en ese sentido. Es ironico: los GLBT locos por casarse y los hetero locos por no hacerlo o divorciarse. Irónico también que hombres y mujeres homosexuales quieran adoptar niños que madres y padres desnaturalizados han abandonado en las calles, a su suerte. Y ESO SÍ QUE DUELE.

Entonces, hay que preguntarse: ¿A qué exactamente es lo que le tienen miedo las personas en las iglesias? 

Cultura: La celebración del Día Internacional del Orgullo LGBT se realiza el 28 de junio en conmemoración de los disturbios de Stonewall, Nueva York, ocurridos en 1969.

Goodbye

Aprendí contigo tantas cosas. ¡Oh, tantas cosas aprendí conmigo! Sobre mí, más que de nosotros. Fue desde el inicio un baile egoísta, donde yo dictaminaba los pasos y tu te limitabas a escucharme.

Y en los besos, hubo pasión… la pasión de dos cuerpos que se calientan el uno al otro, pero también hubo desdén. No sabría decirte cuál de las dos fue victoriosa. ¿Y en el medio? Tú.

Te odié muchas veces, ¿sabes? No me atrevo a decir que no te diste cuenta y no quiero pensar que lo sabías.

Hice tan poco por halagarte. Tan poco por hacerte feliz. No hubo el más mínimo esfuerzo. Y ahora comprendo que no se le puede pedir latidos a una piedra. (¿Tenía una piedra en el pecho?) ¡Divago! No te sorprende.

Confieso que nunca te sentí mío. Nunca pude responder la pregunta tantas veces hecha. Siempre eludía el pensar en la respuesta, más aún, tener que externarla, escucharla, digerirla… entenderla. Rehuí por mucho tiempo su sombra, pero, la verdad nunca se queda en la oscuridad y tuve que hacer de sus dos letras mí barca, para así zarpar de tu vida.

Entonces me fui. Caminé lejos, lejos, recordando cada pétalo transparente que brotaba de tus ojos. Y caminé. Seguí caminando, sin mirar atrás.

Foto: http://1.bp.blogspot.com/-f0rGRyEY_LE/TbKWGshuD1I/AAAAAAAAAIM/3J6bp4jTwBQ/s1600/Good_bye_by_whispered_nightmares.jpg

New York, New York

“If I can make it there, I’ll make it anywhere.

It’s up to you, New York New York.”

Frank Sinatra.

Para quien me conoce, escucharme hablar del matrimonio, debe resultarle algo extraño. Si bien no es un tema que roba mí sueño (incluso, le recuerdo constantemente a mis amigos heteros que no necesitan casarse, ya que la unión libre heterosexual sí otorga derechos – Art. 55, numeral 5 de la Constitución-), no dejo de pensar que matrimonio no es para mi.

Más, así como le decía a Rafa el otro día, el punto importante del matrimonio gay, es que los derechos ciudadanos, independientemente de su ideología política, religiosa, orientación sexual y otras hierbas aromáticas, deben ser iguales. Es lo justo, si recordamos que los gays pagamos impuestos, tantos como el más hetero de la comarca.

Así lo ha entendido el estado de Nueva York, mismo que el viernes se convirtió en el sexto estado en aprobar las uniones del mismo sexo (después de Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire), tras una semana de mantener en el borde de las sillas a los abanderados del arco iris.

La verdad pienso que no fui hecho para el matrimonio, pero, como había dicho antes, no tengo derecho a decidir si me quiero casar o no… por lo menos no aquí.

Celebro la decisión del senado estadounidense, aunque tarde se les hacía para aprobar esta resolución a un estado tan abierto a la diversidad en todas sus vertientes. Pero, tarde es siempre mejor que nunca, ¿cierto?

Un abrazo fuerte (a los que aun me recuerdan y a los que habrán de venir).

Me convertiré en momia

No puedo seguir. Más bien, me gustaría no seguir. Pero no puedo evitarlo. No entiendes lo que veo cuando miro al espejo, y descubro que sí, que ese que me mira con rostro triste es mi reflejo. Y no quiero verlo.

Y sí, dices que me amas como soy. Y sí, dices que no quieres que cambie. Y sí, te amo por ello. Pero no debo/quiero seguir.

Así que voy a parar. Iré desacelerando gradualmente. Será un esfuerzo que durará no sé hasta cuando.

Sólo lamento que ames a alguien con problemas de autoestima. Que se desprecia a si mismo. Que está harto de ser débil.

Por eso, voy a parar. Haré lo posible por cambiar el reflejo en el espejo y la cara de horror que me produce.

Por eso, por ser quien quiero ser, he decidido convertirme en momia.

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Me convertiré en momia, es la obra de Shimada, Masahiko, en la que se presenta cuatro historias, entre ellas, la que le da el nombre al libro. Es en mí opinión, el relato más impresionante de todos, el cual trata sobre un hombre que decide terminar con su vida de una forma no convencional, haciendo lo que poca gente se atrevería a imaginar: matarse de hambre.

Leí el libro hace poco más de dos años y recuerdo la historia a la perfección. Aunque no pretendo matarme de hambre, el cuento resulta ser motivador (de una forma que muchos encontrarían un poco retorcida).

Usaré el nombre de la obra de Shimada como frase de estimulación para lograr mi meta.

La risa apagada.

Un reir que se apaga en vida. Una risa que se queda en la memoria. Hoy se llora por ti, mañana se reirá por tu recuerdo. Duerme en paz, con una sonrisa en tus labios. Paz a los restos de Don Freddy Beras.

El orgullo

Para llegar a donde voy, lo haré por mis propios méritos.

Para ser quien quiero ser, debo seguir el camino que yo mismo voy forjando.

No olvido las manos tendidas en el proceso de creación de mi ser. Jamás podré.

Y te agradezco que quieras ir allanando el terreno para que pueda caminar.

Nunca te dejaré de agradecer por eso.

Pero, lo que más necesito no es alguien que me haga un sendero.

Necesito alguien que me vea caer y me de ánimos de levantarme.

No necesito alguien que me diga lo que quiero escuchar.

No necesito alguien que me lleve de las manos.

Sé caminar.

Que lo llamen orgullo.

Yo lo llamo mejorar.

La gula

Más. Más. Más.

Dame más de lo que no tienes.

Rebosa tu boca. Satura tus arterias.

Más. Más. Más.

Dame más de lo que no debes.

Embriaga tu cuerpo. Endulza tus venas.

Deja que ruede la miel por tus labios.

¡Traga, traga, traga!

No importa que te devoren los insectos o que te mordisqueen las ratas.

Come más de lo que puedes masticar y bebe más de lo que puedes tolerar.

La pereza


¿Cuánto tiempo ha transcurrido? No hay respuesta. La verdad es que mis ideas se han enmohecido en lo más profundo de mi cerebro. He sentido el impulso una, dos, tres, doce, quince veces… pero nada. Los dedos me duelen. Las ganas se escapan. La musa se burla.

Quedan tantas cosas importantes por decir. Quedan tantas historias por narrar. Queda tanto por escupir. Pero las ideas duelen y las yemas de los dedos quedan en silencio, sin más ni más.

De lo que rebosa el corazón, no escriben los dedos. Hasta hoy.

Hoy se rompe el mutismo.

El exilio auto impuesto.

Se recuperan las ganas perdidas.

Se pierde la vergüenza.

El miedo.

La pereza.

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